Convocatoria: Convocatoria n.° 9

América Latina en el siglo XXI: ¿el viejo o nuevo orden de la geopolítica mundial?

 

Desde la caída del muro de Berlín que cierra el siglo XX (Hobsbawm, 2003) y más aún desde la primera década del siglo XXI, se han presentado cambiantes escenarios y desafíos a las relaciones internacionales (RI) y a la seguridad internacional, tales como: emergencia y ascenso de nuevos actores estatales y no estatales dentro del orden mundial; desafíos económicos provocados por el declive de la globalización liberal tras la crisis financiera internacional del 2008 y el resurgimiento del “nacionalismo económico” en las potencias del Atlántico Norte; cambios en la correlación de fuerzas políticas en las medianas y grandes potencias regionales (Estados Unidos, Brasil, Argentina y Colombia); auge y caída de los ingresos referentes a los ciclos de los recursos estratégicos, materias primas y commodities en América Latina (Pinto y Cintra, 2015); surgimiento y debilitamiento de procesos de integración vistos como estratégicos tales como Unasur (Rivarola, 2011; Padula, 2013, 2015); la transnacionalización del crimen organizado y la corrupción; complejos procesos de paz, y nuevos conflictos armados y sociopolíticos en desarrollo; así como recientes fenómenos migratorios. Todo lo cual ha transformado el escenario (des) orden mundial (Cox, 1993) y presenta nuevos retos y debates para la región y para Ecuador, y propone la necesidad de redimensionar los debates relacionados al cómo responder a los retos que desde el fin de la guerra o paz fría (Hobsbawm, 2003) se establecieron desde las entonces denominadas “nuevas agendas de seguridad” (Buzan, 1991), y al cómo triangular insumos y propuestas entre las instituciones que procesan la política internacional y la de defensa, con los esfuerzos investigativos de los think tanks nacionales, para la toma de decisión estatal.

Todos esos escenarios, que podrían significar reposicionamientos o redimensionamientos sobre el Estado, orientados a ampliar o ajustar su rol relativamente autónomo de intermediación frente a sus fuerzas sociales y al (des)orden mundial, pero también a la construcción de reglas de priorización de las RI (Wendt, 1987; Onuf y Klink, 1989; Onuf, 2014), podría resultar en una serie de cambios de la política internacional de los países de América Latina hacia un nuevo delineamiento geopolítico, dentro de un escenario que presenta paradojas como: a) las de un continente que ha superado “formalmente” el principal nudo del conflicto armado colombiano más no la violencia, ni sus motivaciones histórico-estructurales y que se complejizan por las declaraciones del nuevo presidente de Colombia, Iván Duque, sobre la necesidad de reformular los acuerdos de paz ya firmados, y los que se encuentran en proceso de negociación; o b) la de las crisis políticas como la venezolana e incluso de menor intensidad como la argentina, que generándose por la competencia entre fuerzas sociales y económicas sobre el cómo resolver el conflicto distributivo al interior de sus economías nacionales y el cómo insertar al Estado frente al orden mundial y las restricciones que se le presentan en el sistema financiero internacional, generan impactos múltiples y problemáticas diferenciadas para la seguridad de sus respectivos Estados, pero también para el resto de la región.

En ese mismo sentido, se reconoce la consolidación de la presencia de nuevos actores en la región, que podrían alterar los equilibrios tradicionales de poder, como en el caso de China, la cual además de presentar un tipo de proyección política y relacionamiento de nuevo cuño, escasamente explorado por la literatura académica latinoamericana (Reyes, 2015), representa un reto para comprender el despliegue del cómo procesa sus intereses desde la relación riqueza-poder, las implicaciones geopolíticas de dicha proyección (Fiori, Padula y Vater, 2013), y las respuestas generadas por los Estados de la región en la relación concreta frente a China, y frente a la potencia hemisférica.

En ese contexto, las disciplinas y campos relacionados a la generación de análisis y pensamiento estratégico, como el de la Economía Política Internacional (EPI) y la Geopolítica, informadas a su vez por el diálogo con las teorías de las RI, sea en sus vertientes clásicas, racionalistas o behavioristas (Salomón 2002; Acharya y Buzan, 2010), o en sus acercamientos críticos o reflectivistas (Salomón, 2002; Qin, 2007), permiten introducir elementos de debate en los campos de la seguridad y de la defensa a partir del análisis de la relación entre poder y riqueza, tanto a nivel Estado, como a nivel regional y del orden mundial, tomando en cuenta las mutuas influencias e impactos entre dichos niveles, todo lo cual al mismo tiempo resulta en nuevas respuestas e interpretaciones que pueden informar adecuadamente a la toma de decisiones y procesamiento de los intereses nacionales del Ecuador.

Dichas reflexiones, además, parten de comprender que en los planteamientos tradicionales y contemporáneos de las ciencias sociales referentes a la unidad de análisis Estado, en tanto principal agregado de poder, este ha sido uno de los conceptos más debatidos, ya que se enmarca dentro de una concepción de instancia distribuidora / promotora de acumulación, tanto a nivel político como económico (Tilly 1984, 1985, 1992; Centeno, 2002; Cox, 1993); problemática que desde la relación Estado, poder y dinero ha sido también reinterpretada desde perspectivas latinoamericanas (por ejemplo: Medeiros, 1997; Tavares, 2002; Fiori, 2008), que al mismo tiempo debaten y dialogan con: a) aportes producidos por la disciplina de EPI sobre la relación: sistema financiero, recursos estratégicos, y territorio —este último comprendido más allá de lo estrictamente físico incluyendo el económico-financiero (Strange, 1997)—; pero también con b) el campo de la geopolítica clásica y crítica relacionados a los debates y reflexiones sobre la relación entre Estado —espacio— posición (Ratzel, 1983; 1990), nuevas formas de proyección política, la posibilidad de recomposición de articulaciones geopolíticas, nuevos actores, entre otros temas.

Dado que, a partir de la conformación misma de la disciplina de la EPI se planteaba que los retos tradicionales generan viejos y nuevos problemas y preguntas que pueden ser procesadas a la luz de la articulación entre los campos referentes a la política internacional-la economía internacional (Strange, 1970), es necesario superar los límites explicativos que han impuesto las dinámicas didácticas al conformar disciplinas diferenciadas sobre “la realidad” (Cox, 1993), por lo cual es necesario y pertinente plantear que campos como las RI, la EPI, la geopolítica y la historia económica pueden brindar nuevos aportes al campo de la seguridad internacional, y por supuesto en relación al de la seguridad de los Estados y defensa nacional.

Al comprender, además, que los retos que se le presentan al estado a “nivel doméstico”, en su interrelación con sus fuerzas sociales, también presenta relaciones de doble vía frente a los escenarios: orden mundial y regional, es también pertinente y necesario ampliar el debate sobre el carácter de las relaciones de poder entre el Estado y actores transnacionales, y sobre el quién, cómo y para qué se delinean los temas de las agendas regionales respecto de temas estratégicos como la seguridad y la cooperación en inteligencia-sistemas de información.

Todos estos son aspectos que conforman, no solo nuevos escenarios, sino que también establecen la necesidad de proponer nuevas estrategias de análisis que se orienten a la comprensión de la articulación entre dos “realidades”: entre la agenda internacional (incluyendo la regional), y la de la política doméstica. Así, el abordaje de la complejidad de dicha relación podría aportar nuevos debates para la comprensión de la dinámica de mutuo impacto entre el (des) orden mundial, regional y nacional, desde perspectivas históricas de mediana y larga duración (Barraclough, s/f; Braudel, 2005), ya sea desde un abordaje histórico estructural o desde perspectivas que, dando cuenta de las problemáticas coyunturales, puedan esbozar escenarios prospectivos o que delineen agendas para la política pública en seguridad y defensa.

La llamada de este número de la revista Estado & comunes tiene como objeto aproximarse al pensamiento estratégico desde aportes de la geopolítica y la EPI sobre las nuevas conformaciones de las relaciones entre Estado, poder y orden mundial, frente a los escenarios y retos que se presentan e impactan al Estado en general, a América Latina y al Ecuador en el siglo XXI, en el campo de seguridad y defensa. Y se propone desde ahí el debate también sobre la pertinencia o no de medidas tradicionales de las políticas regionales sobre seguridad, la migración, y políticas frente al terrorismo y el crimen organizado; problemáticas como la apertura y aislacionamiento comercial; los retos que propone el sistema financiero internacional comandado por el dólar flexible (Torres, 2015) y el problema de la restricción externa a los países dependientes de una economía basada en la exportación primaria; y las nuevas o viejas alianzas entre Estados y la inteligencia del Estado como aspecto de reforzamiento o vulnerabilidad de la seguridad nacional. Todo lo cual invita a proponer referencialmente los siguientes subtemas para su estudio:

 

a)      ¿Cómo la geopolítica y la Economía Política Internacional (EPI) aportan al análisis de  los escenarios histórico-estructurales y nuevas en América Latina en el siglo XXI?

b)      ¿Cómo y cuáles problemáticas se reflejan en los escenarios contemporáneos y coyunturales en el tema de seguridad internacional, regional y local?

c)       ¿Qué transformaciones en el poder global son relevantes para comprender los nuevos retos y amenazas en América Latina?

d)      ¿La región y Ecuador enfrentan la posibilidad de nuevas o viejas alianzas geopolíticas?

e)      ¿Qué desafíos representan para  América Latina las propuestas de libre comercio y nacionalismo económico de las potencias globales, como estrategias y tácticas para el establecimiento de un nuevo mapa geopolítico?

f)       ¿Cómo comprender y superar la restricción externa en el campo financiero en los países dependientes de materias primas y recursos estratégicos, y cómo afecta a su propia seguridad?

g)      ¿Cómo puede interpretarse la relación Estado, finanzas, recursos naturales y estratégicos y seguridad nacional en la región en el siglo XXI?

h)      ¿Los sistemas de inteligencia-información de los Estados en América Latina representan una  vulnerabilidad o una fortaleza frente a los nuevos escenarios geopolíticos?

i)        ¿Cómo interpretar, geopolíticamente, las amenazas del terrorismo y el crimen organizado en la región y Ecuador en relación con el proceso de paz en Colombia?

j)        ¿Cómo la migración se ha convertido en un asunto de política pública e internacional de los Estados en  relación con la EPI y el interés geopolítico en el continente?

 

Referencias bibliográficas

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